Sujeto asesina a su hija de 11 meses porque la sentía un estorbo

La denuncia de una valiente mujer en base a sus sospechas permitió que la Policía esclareciera ayer un macabro parricidio y detuviera a los responsables.

El cuerpo de una bebé de apenas once meses fue hallado en una zona de difícil acceso de Lurigancho-Chosica. Había sido estrangulada, quemada y enterrada en un hueco de medio metro de profundidad. Sorprendentemente, los responsables resultaron ser sus propios padres.

Historia de horror
Ronaldo Fernández Roca, de 19 años, y Cirila Ramos Quispe, de 18, padres de la bebé, fueron detenidos por la Policía luego de que el primero confesara que fue él quien acabó con la vida de la menor.

La madre corroboró ante las autoridades lo dicho por su pareja, aunque ha señalado ser cómplice de lo ocurrido y haber actuado bajo sus amenazas.

Días previos, una hermana de Ronaldo Fernández, Karina, visitó a la pareja en su vivienda de Carapongo y, al notar la ausencia de su sobrina, les preguntó dónde se encontraba la pequeña. Ambos le dijeron que había fallecido, pero al no recibir una respuesta concreta de cómo ocurrió el hecho, la joven acudió a la comisaría a denunciar la desaparición. La Policía inició las investigaciones.

Ante los agentes, las versiones de ambos fueron contradictorias. Primero dijeron que la bebé se había atragantado al comer pollo y por esa causa murió y decidieron enterrarla. Luego dijeron que un gato la había asfixiado, una versión inverosímil que motivó que la Policía fijara su atención en la pareja.

“Un estorbo”
Ni atragantamiento ni un gato.

El comandante Fidel Cárdenas, jefe de la Depincri Huachipa, informó que Ronaldo Fernández confesó haber estrangulado a la bebé y luego la llevó a enterrar a un cerro de Carapongo cercano a la precaria vivienda en la que vivían, ubicada en la manzana G, lote 7 del asentamiento humano Hijos de Carapongo.

“Él decía que la bebé era un estorbo, que no teníamos para mantenerla y que yo también era un estorbo para él. Yo estaba amenazada, por eso no podía decir nada a nadie”, contó llorando Cirila Ramos.

Tras dar con el lugar exacto donde la menor había sido enterrada, los padres fueron puestos a disposición de la fiscalía. Ahora las investigaciones forenses determinarán las circunstancias en que la menor falleció, ya que serán determinantes para sancionar a los responsables.

Condena asegurada
Para el abogado Mario Amoretti, la pena asignada para este tipo de delitos es de 35 años de cárcel; sin embargo, es necesario conocer los resultados que arroje la necropsia de ley pues, según los agravantes, la sanción podría ser mayor.

Sobre Ronaldo Fernández se conoce que tiene dos hijos de una relación anterior y también fue denunciado por maltratar a la madre de los pequeños.

LA REPÚBLICA

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