Luego de 38 años en el mercado, la empresa de transporte interprovincial Soyuz anunció el cierre de sus operaciones luego de no haber podido sobrevivir al golpe económico de la pandemia.

Ante lo ocurrido, se debe recordar uno de los episodios que generó más indignación en la población y tuvo como principal protagonista a esta empresa. Ocurrió el 2007, y quedó grabado por siempre en la memoria de todos los deudos del terremoto que el 15 de agosto asoló Ica, Pisco y Chincha.

Numerosos testimonios de los pasajeros que pugnaban por llegar al sur para conocer la devastación en sus hogares se vieron sorprendidos con un alza de hasta el 80% (en algunos casos se calcula más) del precio de los pasajes apenas unas horas después de ocurrida la emergencia y restablecidas las rutas hacia el sur. 597 muertos esperaban al otro lado.

La empresa aseguró que todo se debió a un malentendido, alegando que manejaban un sistema que se actualizaba de forma automática de acuerdo a la demanda de pasajeros. Por problemas de comunicación generados tras el movimiento, no tuvieron tiempo para reacomodar los pasajes a una tarifa más solidaria.

Representantes de la empresa interprovincial llegaron a decir en el desaparecido programa La ventana indiscreta que solo se subieron “uno o dos soles de pasaje” tras el terremoto por un error de cómputo y que rápidamente subsanaron el incremento.

Cierto o no, a los pasajeros y familiares afectados por el desastre nunca se le borró de la retina el cobro de hasta 35 o 40 soles por persona para ir llevando ayuda a sus seres queridos. Más aún, siendo Soyuz una empresa que hasta ese momento era considerada “bandera” para todos los iqueños.

El caso llevó incluso al gerente de la empresa Soyuz, Luis Flores Fernández, a comparecer ante la Comisión de Transportes y Comunicaciones del Congreso de la República el martes 23 de octubre de ese mismo año.

La entonces congresista Lourdes Alcorta fue muy enfática al señalar que vivió en carne propia el alza de los pasajes hacia Pisco, Ica y Chincha, acusando a la empresa de solo reducir sus costos por la presión mediática y de no contar con un GPS efectivo en caso de emergencias a comparación de su competencia.

El expresidente Alan García se refirió con dureza a la polémica de Soyuz y otras empresas de transporte interprovincial que adoptaron una similar estrategia durante su visita a la ciudad de Pisco para evaluar los daños del terremoto.

“Malditos sean los que suben los pasajes, los alimentos, las medicinas”, asestó García en una rueda de prensa. Paradójicamente, la empresa era propiedad del excongresista por el Apra, Lastenio Morales.

Hoy, Soyuz perece desde la vereda del frente de la emergencia y anuncia la liquidación de todas sus operaciones debido a la competencia informal generada en el sector, aún cuando las paradas clandestinas a media ruta fueron durante mucho tiempo parte de su día a día. Pero esta parada no pudo soportarla más.

.
News Reporter

Deja un comentario